Dulanto y la Beneficencia  

La primera ley acerca de la organización de esta clase de instituciones benéficas fue expedida en 1893. Gobernaba el país el coronel Remigio Morales Bermúdez.
Aquella disposición decía que la única finalidad de la susodicha consistía en el "apoyo y protección de los desvalidos". Además la Beneficencia podía ser pública o privada, con tal de servir a los pobres.


Hasta 1935 dependió del Ministerio de Justicia, existía allí el denominado Departamento de Beneficencia. Luego la Ley N° 8128 mandó trasladarla al Ministerio de Salud Pública, Trabajo y Previsión Social, de la que dependió hasta el año 1996. Actualmente las Sociedades de Beneficencia Pública corresponden a los Gobiernos Locales.

 

Por cierto, fecha y personaje siempre están vinculados a un quehacer, esto nadie lo pone en duda.
Ese viene a ser el caso del Coronel Manuel Cipriano Dulanto Valenzuela y de la Sociedad de Beneficencia Pública del Callao, de gran historial local e internacional.

Pero. ¿Quién es aquél y que significa aquélla actualmente? Las generaciones de un pueblo están llamadas a reconocer a sus valores para reafirmar lo que se llama la identidad nacional, no hacerlo sería traición.
Prócer de la Independencia, Benemérito de la Patria, Benefactor del Callao, el hijo de José y Bernardina vio la luz en Lima el 17 de julio de 1801, falleciendo el 1 7 de marzo de 1867. Desde niño, en plena época de convulsiones patrióticas, le ganó la vocación castrense a favor de su tierra.

 

Alguien dijo una vez que "él existe vivo en nuestro corazón". Gran aserto del Fiscal de la Benemérita Sociedad de fundadores de la Independencia, allá por 1873. La existencia de Dulanto, una constelación de acciones de bien calificados méritos, aún no ha sido recompensada. El mausoleo que tiene, donde figura esta inscripción latina: Omnia Bene Fecit ("todo lo hizo bien"), se debe a su familia, entonces le falta el monumento en el corazón de la ciudad, aunque "quépanos el religioso consuelo de que la verdadera recompensa la ha recibido en el mundo del Gran Arquitecto del Universo".

El esposo de María Valcárcel, muerta hacia 1892, es todo un personaje de leyenda.
Estuvo en el primer sitio del Callao hasta la rendición de La Mar, luchó con Alvarado durante la Campaña de Intermedios de 1828, combatió en el Alto Perú al lado de Santa Cruz, estuvo en Junín, Ayacucho con Necochea y Sucre, actuó en la segunda campaña de la Restauración acompañando a Gamarra, después que Santa Cruz lo deportara; sirvió a Salaverry, lo distinguió Bolívar, obtuvo Medallas de Oro, incluso fue una de las víctimas del mulato traidor Moyano marchando al destierro, a la isla de Esteves, de ahí escaparía para cuadrarse ante Sucre en el Alto Perú, peleando en Tarata, Moquegua y Zepita. Se le reconoce, entonces, como el adalid de la emancipación del Perú, el orfebre de la consolidación de la República.

 

 

Decía como testimonio de fe cívica: 'Si mil vidas tuviera, mil vidas ofrendara a mi patria hasta verla libre del yugo que soporta”.

 
 
 
 

Manuel Cipriano Dulanto Primer Presidente y fundador - La Sociedad de Beneficencia Pública del Callao.

     
 

El Coronel Dulanto ha sido el primer Director de la Sociedad de Beneficencia Pública del Callao, asimismo Alcalde del Callao (el primero), aparte de Senador y Prefecto, demostrando espíritu de organización, voluntad de desprendimiento, afán de hacer las cosas con seriedad.

 

Al asumir el cargo de la Beneficencia, el máximo en el año 1848, decide construir fincas, levantar el edificio de tres pisos de la Plaza "2 de Mayo", hasta equipa un batallón para la defensa del país, obsequia un buque, sufraga los actos patrióticos, inclusive cede sus emolumentos a fin de paliar el hambre de los pobres. Era enteramente un humanista. Un hombre hecho para la virtud.

 

Pues bien, la historia de la Beneficencia del Callao está ligada umbilicalmente al prócer Dulanto Valenzuela. Esta institución se funda el 1° de diciembre de 1848, durante el régimen de Castilla, con el fin de socorrer a los desfavorecidos por la riqueza.

 

En primer lugar se reunieron, decididos a gestarla según el D. S. de 28 de octubre, Amén del Reglamento de 9 de setiembre que marca sus objetos, el General Gobernador Político de la Provincia y .25 notables ciudadanos, quienes constituyeron la Junta de Beneficencia. Tras ver el caso de conmociones sociales a nivel mundial, fueron a las elecciones, saliendo como Director el coronel Manuel C Dulanto, quien volvería al puesto de 1853 a 1854, siendo también Vicedirector y
Tesorero en otras ocasiones. Su primer Vicedirector fue José Dañino, tesorero el señor Treste, los Inspectores serian Olivera y Domínguez, fungiendo Elizalde de consiliario.

 

No había por aquel tiempo, como ahora, presidencia, sino el cargo de Director. Era la época del alumbrado con aceite de Ballena, recién el kerosene se impuso durante 1863, y en 1876 llegaron los faroles. La luz eléctrica data de 1902.
El primer directorio de la Sociedad de Beneficencia del Callao asumió la tarea de crearse rentas, efectuó erogaciones, obtuvo el ramo de la Sisa, el impuesto al trigo y harinas, consiguió del gobierno una parte de la mesada que otorgaba a la Beneficencia de Lima, le dieron la concesión de los terrenos rústicos de Las Chacaritas que produjo una renta de 30,000 pesos anuales (producto de 500.00 varas cuadradas de superficie que valorizadas a un peso cada vara arrojaba un apreciable capital). Así pudo hacer obras, entre éstas el cementerio de Baquíjano, gracias al apoyo de don Mariano Miguel Ligarte, quien le consiguiera un legado de 26,000 para la edificación, cuando el camino era de tierra, de un silencio que condujo a crear los fantasmas, no obstante imperar el recuerdo de los bandidos Pedro León y Vivas, el choto, tan amantes de los arrabales o huacas.

 

La Sociedad de Beneficencia del Callao, a la que se le debe los Dispensarios, la Gota de Leche, cuyos servicios se construyeron un 1° de diciembre de 1920, tuvo rol importantísimo al estallar la guerra de 1866. Fue ésta la que prepararía el antiguo hospital inglés de Bellavista para atender a los heridos, convirtió en hospital de sangre los salones del panteón, utilizó también la casa de estación del ferrocarril de La Punta, el Hospital de Guadalupe, apoyándole las Hermanas de la Caridad.

 

Admirable esta labor patriótica, además de humanitaria. También le cupo jugar otro buen papel en 1879. El día 7 de abril se convoca a una sesión de Junta General Extraordinaria, la finalidad es entregar mensualmente al gobierno donativos de guerra, luego cinco mil soles, arreglar los salones de Baquíjano y del San Juan de Dios para que sean nosocomios de sangre, ordenó que cada miembro suyo ocupara un sitio al momento del ataque, instaló un asilo en el hospital para los huérfanos y para sus empleados que marcharon al frente.

 

Sociedad de Beneficencia Pública del Callao - 1946

 

Aquella entidad, en su primer momento, debe regirse por unas disposiciones reglamentarias de carácter provisional. Recién con Bemúdez se da la primera Ley Orgánica de Beneficencia, promulgada el 21 de abril de 1893. Para tener su propio Reglamento, dispuso una comisión a cargo de Gutiérrez, el documento se aprueba el 10 de diciembre de 1898, el cual rigió hasta 1912. Fungía de Director don Eduardo Álvarez del Villar. Más tarde se habla de la reorganización. Estamos en 1932.


Aparece la Ley 8001, con ella los Comités Ejecutivos en vez de las Inspectoras, luego el camino actual con otras renovaciones internas.

 

Pero la Beneficencia Pública del Callao siempre fue una preocupada de los ingresos, base de su gestión e impulso. Hay un dato curioso e interesante acerca de esto. El año 1861 necesitaba aumentar las rentas. Solicitar impuestos, imposible, surge la idea de construir un circo para lidiar toros en el terreno de las Chacaritas, por el sector no de los Tríquimbales sino del sitio en el que funcionó aun hace poco un grifo, ubicado entre las Avenidas República de Panamá y Guardia Chalaca, funcionando hasta 1878. Acabó en jardín aquel coso, al olvido igual que nuestro Vivero Municipal.


El impuesto de hospitalidad, que pagaban los buques al ingresar al Callao, o sea, cuatro centavos por tonelada de registro, sería otro de los rubros que manejó la susodicha Sociedad. Era el denominado "derecho de hospital". No se olvida el Ramo de Suertes ni el producto del Ferrocarril del Callao a La Punta, el que acarreó piedras para la construcción de la Penitenciaría.

 

 

La tristemente, célebre Fiebre Amarilla vino a enlutar el Callao en 1854. a la Beneficencia se le dio 2.000 pesos con el objeto de combatirla. Hizo un lazareto en una Huaca destinada a panteón, después llegó a ser el fuerte de Ayacucho. Desde 1830 esta aperturó el Hospital de Guadalupe, entregado completo en diciembre de 1865, fue padrino el presidente Prado Ochoa.

 

El famoso Coronel Dulanto tuvo participación activa en estos capítulos de la historia republicana. A raíz de los muertos de 1854, se opta por levantar un cementerio amplio, colocándose la primera piedra el 14 de octubre de 1859; pero abrió sus puertas a los pocos meses en enero, porque constituía una necesidad imperiosa.

 

Sin embargo esta brillante figura nacional, gran filántropo del Callao, no vio la Maternidad, creada el 1° de agosto de 1883. con 10 camas, una obstetra (Daría Leguía de Novoa), un vigilante: El Dr. Vélez.

 

Actualmente la Beneficencia ya nada tiene que ver, como lo hacía antes, con la labor sanitaria. Años anteriores sí estuvo dedicada a la misión de atender lo que llamaba *la salud de los pobres", tal fue además su labor primigenia.

 

Aún más, entre los años 1825 y 1833, cuando sobresalen Unanue Pavón y Cayetano Heredia, los hospitales virreinales, sobretodo, fueron entregados a la susodicha porque el Perú no tenía Ministerio de Salud, recién fundado alrededor del año 1933, de tal suerte que la política de la Beneficencia era la de proporcionar asistencia al desvalido, a los sectores pobrísimos de la nación, ocupando sus directorios respetables señores de la sociedad.

 

Al advenir 1904, vale decir, al crearse la Dirección de Salubridad y la Segundad Social, el concepto asistencial consigue otra dirección en materia de salud, pasando a constituir la salud un derecho, quedaba así desechada la noción del nuevo asistencialismo, norma de los tiempos pasados en que virreyes o presidentes parecían los progenitores, aunque extraños al usar la vara.
Como saben algunos, los Sanjuandediosanos levantan el primer hospital en el Callao hacia el año 1604, cerca de la primera muralla. Después. a mitad del 800, apareció el Guadalupe, el primero sito en Bolívar, el segundo al fondo dé Garibaldi.

 

El San Juan de Dios, de Bellavista, que estuvo sobre los predios del futuro "Fuerte Apache", se construyó después de 1746. También hubo otro, de coyuntura diríamos, dentro del fundo Villegas, se trató del hospital de guerra a cargo del médico Manuel Deza que prestó buenos servicios durante el Combate del Callao (3.05.1866).

 

Pero lo interesante de esto es la finalidad de la Beneficencia durante las épocas de apoyo amplio por parte de los poderes públicos, así como de los privados, jugando rol básico, con la colaboración de la Iglesia, al asistir a los pobrecillos del "Valle de lágrimas", o sea, el país sometido a la estratificación social. Conclusión: Todo el proceso histórico inicial de la Sociedad de Beneficencia Pública del Callao marcha al ritmo de la vida intensa del Coronel Dulanto, un hombre de simiente con cimiento, cuyo ¡lustre apellido llevó la Clínica que fuera anexo del viejo Hospital de Guadalupe, una joya arquitectónica destruida como el casón de Schiantarelli, adonde acudía el Quijote de la rada del Puerto de Santa María.

 

 
Sociedad de Beneficencia Pública del Callao
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